SUNAYAMI DEVI India
Entrelaza sus manos y las
ahueca, hace de ellas un nido donde cobijarse.
Allí, con la piel ovillada en lágrimas, espera
que los golpes amainen, que se produzca una tregua. A medida que pasa el tiempo,
la relación se afianza y las treguas son cada vez más cortas.
