Sola

 


ANNA SILIVONCHIK, Bielorrusia


Su familia pierde la paciencia y pasa a maltratarla. En eso están hijos y nietos cuando un ángel atraviesa la tarde. Sin embargo, es evidente que este ser, mil y una veces poderoso, no se encamina a resolver situación alguna, ya que dirige su vista hacia otro lado y continúa pedaleando el cielo como si nada. 



 Publicado en redes por la REM (Red de Escritoras de Microficción) el 25/11/24 en conmemoración al día de la  Violencia contra la mujer